jueves, 15 de julio de 2010
Un extraño suceso se produce en el turno de noche de una fábrica de automóviles. La televisión anuncia a los investigadores el alcance mundial del fen
Un fogonazo terrible de luz y un gran estruendo, precede a la desaparición de un encargado y al shock traumático de cuatro de sus hombres. Se paraliza la fábrica y comienzan las investigaciones más angustiosas y tortuosas de la carrera del comisario. En la casa del encargado ocurren los momentos de mayor angustia, terror y espanto de todos los presentes. El pavor crece y domina a todos cuando conocen que el fenómeno es de origen mundial y sienten la presencia de los raptores que los observan. Los representantes de La Unión temen que amanezca y se preparan para dar una "explicación satisfactoria" a sus gentes. El misterio, la incógnita, la incertidumbre, y la tensión rigen de principio a fin y se elevan en un gran interrogante al final. Los contrastes son la nota dominante en toda la obra: entre la ciudad en fiestas y la orgía, avidez y evasión con que se vive en medio de una caliginosa y tétrica noche sin luna, y esa luz relampagueante que se lleva al encargado y su familia. Entre los avances científicos y tecnológicos, y la degradación humana, moral, y la violencia imperante. Entre las vidas de los personajes, antes y después de que la luz los alumbre; entre el modo de pensar de los que se han ido, y el de los que quedan; entre un día y otro, en el que la vida cambia radicalmente para todos. Reconocemos el difícil mundo laboral, político, económico, ideológico, social, y moral o inmoral que se nos describe, a través de los personajes que intervienen. Todas las situaciones y los personajes son descritos con toda la complejidad que tiene la propia realidad. Por ello, asistimos a un desfilar de seres "normales" con los disfraces del egoísmo, la simulación, el orgullo, la altivez que dan lugar al rapto.
Neuma trata de manifestar y hacer patente el espíritu, bueno o malo, presente en todo lo que existe: en la soledad, y en la muerte y en el desamor que
Neuma ('espíritu') es un sencillo libro de poesía, lleno de añoranza, melancolía, ternura, interrogantes, fe y todo el intimismo y la personalidad de la autora, su conexión con la naturaleza y con las formas más imperceptibles de comunicación. Es un canto a la naturaleza de la tierra de la autora, Castilla y León (España); también es un canto a Dios, a su inmenso e inigualable amor, a su sabiduría e inteligencia. En definitiva, es un retrato de la radical soledad, impotencia e indefensión humanas más allá de la propia comprensión y toma de conciencia, más allá del orgullo y de la sobrevaloración en que navega el hombre, ciego para ver la noche en que palpita por un tiempo, ajeno e insensible para percibir el tenebroso escenario en que se mueve ("Porque no tenéis lucha contra carne o sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas del aire").
Una gatita siamesa, tras ser separada de su madre, vive una serie de aventuras mientras persigue el sueño de tener un nombre, una ama buena y un hogar
Este cuento narra la vida de una gatita siamesa desde su nacimiento en un hogar cualquiera, la separación traumática de su madre y las aventuras y desventuras que vive y sufre a partir de entonces. Es tan pequeña, y las situaciones que sufre y su miedo a lo desconocido son tan grandes, que hay momentos en los que decide dejarse morir; pero es entonces cuando recuerda el consejo de su madre, de que debe dejarse llevar por sus vientos. Y así, obedeciendo a su madre, consigue sus propósitos.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
Una gatita siamesa, tras ser separada de su madre, vive una serie de aventuras mientras persigue el sueño de tener un nombre, una ama buena y un hogar
Este cuento narra la vida de una gatita siamesa desde su nacimiento en un hogar cualquiera, la separación traumática de su madre y las aventuras y desventuras que vive y sufre a partir de entonces. Es tan pequeña, y las situaciones que sufre y su miedo a lo desconocido son tan grandes, que hay momentos en los que decide dejarse morir; pero es entonces cuando recuerda el consejo de su madre, de que debe dejarse llevar por sus vientos. Y así, obedeciendo a su madre, consigue sus propósitos.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
Una gatita siamesa, tras ser separada de su madre, vive una serie de aventuras mientras persigue el sueño de tener un nombre, una ama buena y un hogar
Este cuento narra la vida de una gatita siamesa desde su nacimiento en un hogar cualquiera, la separación traumática de su madre y las aventuras y desventuras que vive y sufre a partir de entonces. Es tan pequeña, y las situaciones que sufre y su miedo a lo desconocido son tan grandes, que hay momentos en los que decide dejarse morir; pero es entonces cuando recuerda el consejo de su madre, de que debe dejarse llevar por sus vientos. Y así, obedeciendo a su madre, consigue sus propósitos.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
El cuento es un canto a la vida y a la familia, expresado no sólo en la alegría de vivir de la mamá siamesa y sus hijos, sino también en la que desborda de la familia sin nombre en la que viven y que juega con ellos y los acarician. Desechará, por tanto, la engañosa seguridad y libertad que proclaman poseer los gatos callejeros, o la vida regalada que le prometen otros bichos peligrosos. En el corto camino de su vida, y a golpes, descubre que existen seres malos y buenos; y, en ese camino, conoce el valor de la amistad bien entendida. El relato despliega un mundo de dos planos: uno en el que viven las personas y sus circunstancias; y el otro, el de los animales: lleno de sonidos, imágenes nocturnas, y movimientos, al que el ser humano no tiene acceso, y en el que también hay significados, miedos, envidias, celos, maldad, tristeza, dolor y soledad. Este cuento despierta la sensibilidad, la ternura por los animales y los seres indefensos; enseña el valor de la amistad, a distinguir entre el bien y el mal, y estimula el cultivo de los valores morales.
Apología a favor del amor verdadero y denuncia para desenmascarar el falso amor, el amor-basura, que conduce inexorablemente a la destrucción, la locu
María, la narradora-protagonista, rememora, tras el fallecimiento de su amigo, la historia entrecruzada de sus vidas. Con cuatro pinceladas, ofrece una panorámica -intensa y bellísima- de sus relaciones, desde su adolescencia, hasta la madurez y la muerte prematura del protagonista. Enfatiza la compleja trama sociopolítica y materialista, interesada y partidista, individual y colectiva, en la que se fraguan, brotan y crecen sentimientos destructivos, capaces de barrer los sueños más esplendorosos y de convertir en un muladar la misma gloria. Describe las transformaciones mostrencas que se van gestando en sus amigos y en la sociedad entera, mientras dormitan complacientes en el cálido sopor de ignorar la verdadera naturaleza y el poder destructivo de lo que se les viene encima con signos de libertad, modernismo y progresismo. Denuncia el imperio del egocentrismo, de la supremacía del instinto sobre la persona; de la búsqueda de lo sensorial y animal, y el desprecio de lo personal y espiritual, encarnado en Isabel, cuyo emblema es "EL AMOR SE HA ACABADO" y que representa el desprecio rotundo de todo compromiso serio y auténtico. La novela es un mosaico de sentimientos enfrentados; de juego y lucha de realidades; de seres que se desconocen con el tiempo. En la obra se entremezclan la poesía y la sensibilidad con el sufrimiento y la amargura más descarnada; los valores morales, con la total ausencia y barrido de ellos; el amor por la vida, con el aborrecimiento de ella tras la pérdida del ser amado, bien por el abandono voluntario, o por la pérdida del hijo asesinado. Las vidas se paralizan y sólo la muerte y la destrucción señorean.
Óscar es un niño travieso y avispado. Funciona como la chispa que enciende la vena traviesa de los chicos de su pueblo, con quienes se ve envuelto en
Este cuento narra las travesuras de Óscar, un niño tremendamente inquieto, que arrastra a su amigos a diversas aventuras como incursiones a la granja avícola para comer huevos a escondidas; o a la huerta de Paco el Perfecto, para escarmentarlo por alarde ante el pueblo de sus dotes de hortelano. Y qué decir de la peligrosa aventura que viven al introducirse en la casa del Vicente, el Alcalde, para ver de cerca al mono que ha traído uno de los feriantes con aspecto de lo más enigmático y temible. Pero la travesura más atrevida, y con consecuencias más graves, es su intento de escarmentar a la Tomasona, la madre de su mejor amigo, Nito; travesura que provoca la venganza de la víctima y que desencadena una de las historias más conmovedoras y hermosas del cuento. Todos en el pueblo están afectados por las travesuras y la personalidad del pequeño travieso: Felipe y Serafín (el Empecinao) corren detrás de ellos, cuando entran a hurtadillas a por huevos; el Tío Perfecto vigila su huerta, como un santuario sagrado, de los intrusos que la han profanado; Gervasio (el Voceras), alguacil del pueblo, con la cabeza vendada y su brazo en cabestrillo, no cesa de mirar al cielo; los viejos del pueblo se ponen verdes, discutiendo el cuento que la abuela Nica le ha enseñado a su nieto Óscar; los cabellos, en la barbería de Tomás, cobran vida; y el viento, que ulula, es el fantasma de la abuela de Nito, que los niños intentan cazar. El gato Michino huye del niño cuando lo ve con las tijeras en la mano; o se duerme con él en el zaguán sobre las botas de su amo, Juan; o le descubre ante su madre en sus incursiones por la despensa. El cuento se desarrolla en un pueblecito castellano, lleno de luz, colorido, vida, sentido y sensibilidad a raudales.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)